Los registros públicos son documentos mantenidos por gobiernos e instituciones a los que cualquiera puede acceder: registros corporativos, expedientes judiciales, registros de propiedad y tierras, y declaraciones financieras. Son la columna vertebral de las investigaciones de debida diligencia y rendición de cuentas porque proporcionan pruebas contundentes y citables.
Seguir la propiedad y el dinero a través de registros públicos es la forma en que los investigadores desenredan estructuras corporativas opacas en una cadena de control clara.