La cadena de custodia es el rastro documental que prueba que una evidencia es lo que dice ser y no ha sido manipulada. Registra, en orden, a cada persona que recopiló, almacenó o accedió a un elemento, junto con fechas, horas y las acciones realizadas. En contextos legales, una cadena ininterrumpida es lo que hace admisible una prueba; un vacío o una entrega no documentada puede dejarla sin valor.
Para el OSINT, donde la evidencia es digital y fácil de copiar o editar, la cadena de custodia sustenta la procedencia y una verificación creíble. La buena práctica es capturar el original (con hashes, marcas de tiempo y URL completas), anotar exactamente cómo y cuándo se obtuvo, y guardarlo en solo lectura, de modo que meses después puedas demostrar que el material es auténtico y dar cuenta de él en cada paso.