La cronolocalización establece la hora en la que se tomó una imagen. Más allá de los metadatos supervivientes, los analistas leen pistas observables (la longitud y dirección de las sombras en comparación con las herramientas de posición del sol, el estado del follaje, el clima y los eventos visibles) para precisar una fecha y hora.
Complementa la geolocalización: juntos, lugar y tiempo convierten una imagen dudosa en evidencia verificable y publicable.