El astroturfing es la práctica engañosa de hacer que una campaña coordinada parezca un auténtico impulso espontáneo de la opinión pública; el nombre es un juego de palabras con «grassroots» (base popular). Una empresa, un gobierno o un grupo político fabrica la impresión de que muchas personas independientes comparten espontáneamente una opinión, cuando en realidad los mensajes están dirigidos de forma centralizada y a menudo pagados. Es una forma de desinformación que no busca un solo hecho falso, sino fingir un consenso.
En línea, el astroturfing suele apoyarse en cuentas falsas, publicadores pagados y bots, lo que lo convierte en una expresión común del comportamiento inauténtico coordinado. Los investigadores lo exponen encontrando las costuras: redacciones casi idénticas repetidas por voces «independientes», fechas de creación de cuentas sospechosas, o rastros de financiación que conectan a grupos supuestamente separados con un único patrocinador.